8 de septiembre. Día Internacional de la Alfabetización

viernes, 8 de septiembre de 2017 12:15

En el estado de Andhra Pradesh más de 34 millones de personas no saben leer ni escribir, de ellas el 75% viven en zonas rurales (Datos: Censo 2011). El analfabetismo es sinónimo de exclusión y pobreza. Ante esta realidad, Naciones Unidas, a través del Objetivo 4 de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), busca garantizar una educación inclusiva, equitativa, de calidad y promover oportunidades de aprendizaje para todas las personas.

En su apuesta por la transformación social y el desarrollo humano, la Fundación Vicente Ferrer (FVF) impulsa la alfabetización creando entornos compartidos, como las Escuelas Inclusivas, en los que interactúan estudiantes y profesorado con y sin discapacidad. Estos espacios inclusivos fomentan la tolerancia, el respeto y la igualdad.

En la India, especialmente en las zonas rurales, las familias dan preferencia a la educación de los varones, por lo que trabajar por una educación que integre a niñas y adolescentes con discapacidad es vital para la construcción de una sociedad más justa y sostenible.


"La educación de las niñas con discapacidad asegura su futuro"

Chandrasekhar es director de la Escuela Inclusiva de Kanekal, para niñas de entre 4 y 13 años. "Lo más importante es que nos encargamos de promover la educación y la salud de las estudiantes con y sin discapacidad, favoreciendo su integración con un programa educativo, cultural y deportivo totalmente adaptado".

Tras más de 10 años como profesor en escuelas públicas, Chandrasekhar decidió promover con su experiencia profesional la integración y educación de las personas con discapacidad, sobre todo de las niñas. "Si en nuestra sociedad las mujeres ya se enfrentan a numerosas discriminaciones, la discapacidad es una más. Por ello, siempre las motivo, para que sean fuertes y crean en sí mismas".

Además de coordinar las asignaturas, el profesorado y las actividades, Chandrasekhar sigue dando clases. "Estoy muy orgulloso de cada una de mis alumnas porque todo lo que aprenden es un gran paso para ellas y supone un aspecto clave para asegurar su futuro".


"Cada niño o niña que entra en clase es como un libro en blanco"


Meenakshi lleva 15 años impartiendo clases en la Escuela Inclusiva de Kadiri. Con un carácter generoso y con voz amable, no duda en describirse a sí misma como "una mujer ciega pero valiente, que quiere vivir su propia vida". Asegura que nunca le ha puesto límites a sus capacidades, aunque reconoce que llegar hasta aquí no ha sido fácil.

"Cuando era pequeña la profesora no me dejaba entrar a la escuela de mi pueblo, me decía: 'fuera de aquí ciega, no hay nada para ti'. Así que me sentaba en el porche y escuchaba las clases desde fuera". Fue en ese momento cuando decidió dedicar su vida a evitar que otras personas sufrieran algo similar.

"Para mí cada niño o niña que entra en la clase es como un libro en blanco. Cada uno tiene su historia, sus experiencias y la forma de enseñar debe adaptarse. Son todos diferentes, y en ese punto radica su riqueza" defiende. Si algo tiene claro Meenakshi es que la única forma de acabar con la discriminación que sufren las personas con discapacidad en la India es "con educación, educación y más educación".


"Aprendizaje y crecimiento recíproco diario"


Nayakula Bheemaiah tiene 30 años y desde hace dos trabaja como profesor de matemáticas e inglés en las Escuelas Inclusivas de la FVF en el distrito de Anantapur. Tiene movilidad reducida en una de sus piernas, algo que no le ha impedido desarrollarse ni personal ni profesionalmente a lo largo de su vida.

Como profesor ha hecho de la inclusividad el eje central de su trabajo, siendo consciente de que es la única manera de lograr la integración social. "Me diplomé en lengua de signos hace dos años para poder transmitir las materias a estudiantes con discapacidad auditiva",cuenta. "Pero desde que trabajo en Kanekal con niñas con distintas discapacidades combino el lenguaje oral con la lengua de signos".

En su aula, Bheemaiah asegura ser partícipe de la realidad del concepto de la inclusividad. "Soy testigo de cómo las niñas sin discapacidad auditiva ayudan a sus compañeras cuando tienen dudas, y éstas les enseñan lengua de signos para poder comunicarse", afirma. "Es un aprendizaje y crecimiento recíproco diario".