Las alternativas al carbón deben ser sostenibles y poner el medio ambiente y a las personas en el centro

jueves, 25 de octubre de 2018 9:20

  • El acuerdo entre el Gobierno y los sindicatos es un paso en la buena dirección para cumplir con el cierre de la minería de carbón como regula la normativa europea 

  • Greenpeace considera que es urgente establecer la fecha de cierre de las térmicas de carbón para el año 2025 

  • El acuerdo da un señal clara para incentivar las inversiones en energías renovables y restauración ambiental y desincentivar las de la industria del carbón 


Greenpeace considera que el acuerdo de hoy sobre de la minería del carbón en España es fundamental para asegurar unas buenas condiciones para las personas afectadas por el cierre de las minas, pero no es ninguna garantía para que España deje de usar el carbón. Por ello, la organización pide que se establezca el cierre de las térmicas en 2025, como fecha límite. La organización recalca que la reactivación de las comarcas carboneras debe tener como eje central la diversificación del empleo en pequeñas y medianas empresas y la sostenibilidad y considera muy positivo que el acuerdo al que se ha llegado contemple la elaboración de un plan de desarrollo de energías renovables.

El acuerdo para una transición justa para la minería del carbón regula el cierre de las unidades de producción de carbón que hay en España a final del año 2018, como establece la normativa europea, con unas buenas condiciones para los trabajadores. La minería del carbón que quiera seguir operando más allá, tendrá que devolver las subvenciones que ha recibido puesto que estas era para asegurar un cierre ordenado y generar alternativas de empleo al carbón. 

Greenpeace no espera que las empresas mineras tengan interés en devolver las ayudas y seguir operando, ya que el acuerdo lanza un señal clara para la desinversión en el carbón frente a un futuro alternativo. La única empresa que ha mostrado su disposición para devolver las ayudas y seguir con su actividad minera es la empresa de Samca y su mina en Ariño, Teruel. El interés de esta empresa por continuar está enfocado con el uso de carbón como fertilizante agrícola, para lo que ha solicitado otras ayudas económicas al Gobierno. 

“La situación de la térmica de carbón en Andorra, Teruel no ha cambiado en absoluto por mucho que Samca quiera seguir operando su mina, Endesa no tiene intenciones de invertir en la térmica y por tanto tendrá que cerrar en 2020. La falta de transparencia y los mensajes confusos dan la espalda a las personas afectadas por los cierres y bloquean las alternativas”, ha declarado Tatiana Nuño, responsable de la campaña de cambio climático de Greenpeace

Greenpeace recuerda que el año pasado cerca del 90% del carbón consumido en España se importó del exterior, principalmente de cuatro países Colombia, Rusia, Indonesia y Sudáfrica y que España fue el país que más aumentó el porcentaje de uso de este combustible fósil. El acuerdo de hoy sobre de la minería del carbón en España es fundamental para asegurar unas buenas condiciones para las personas afectadas por el cierre de las minas, pero no es ninguna garantía para que España deje de usar el carbón. La organización ecologista recuerda una vez más al Gobierno que debe establecer como límite el año 2025 para el cierre de las centrales térmicas de carbón de forma urgente y ordenada.

Por último Greenpeace destaca que es importante tener muy presente que Europa no permite subvencionar un carbón frente a otro (1). España es el país que más subvenciones ha concedido a las eléctricas para garantizar el suministro eléctrico aun cuando no había ningún riesgo debido a la sobrecapacidad, en los últimos 10 años las térmicas de carbón han recibido más de 4.000 Millones de € en subvenciones que se han pagado a través de la factura de la luz (2).

“El último informe del grupo de experto de Naciones Unidas sobre cambio climático es claro y determinante. Para no superar 1,5 ºC de aumento de la temperatura del planeta es necesario actuar con urgencia y determinación. Debemos acelerar el abandono del carbón y acoger la transición energética hacia un futuro 100% renovable como una oportunidad para un modelo energético más justo y democrático que ponga en el centro nuestro planeta y a las personas”, concluye Nuño.