¿Por qué educar para la ciudadanía global?

viernes, 17 de agosto de 2018 8:22



APRENDER A SER CIUDADANOS DEL MUNDO


Las causas de la pobreza, la desigualdad y la degradación ambiental se encuentran en procesos mundiales. Los grandes desafíos de la humanidad requieren una ciudadanía global consciente, comprometida y capaz de afrontarlos.

Por eso las generaciones más jóvenes necesitan aprender a participar como ciudadanos y ciudadanas del mundo.

Entreculturas, en colaboración con comunidades educativas de España, América Latina y África, promueve proyectos y ofrece recursos que impulsan una educación transformadora. 

Promover la libertad de las personas es esencial para que la educación desplieguetodo su potencial transformador. Entendemos la libertad como una cualidad inhe-rente a la dignidad humana, de forma que no es posible hablar de humanidad sinque haya libertad. Del mismo modo, no es posible hablar de libertad sin hacerlo tam-bién de responsabilidad.

La educación promueve la libertad desarrollando un sentido crítico que permita to-mar distancia frente a actitudes excesivamente rígidas o de sumisión a cualquier pos-tura ideológica,12 potenciando capacidades para decidir desde un punto de vistamoral, adquiriendo recursos para conocer las influencias personales o externas quelimitan la propia libertad13 y favoreciendo la participación en los asuntos colectivosjunto con la responsabilidad en el logro del bien común.

Entreculturas cree en una educación para el desarrollo liberadora, que busca favo-recer la capacidad crítica y la toma de conciencia sobre los procesos personales,interpersonales y comunitarios para una mayor autonomía de las personas en unmarco social de interdependencias.

El respeto activo supone tener interés y aprecio por las perspectivas diferentes alas propias, aunque no las compartamos. Busca el encuentro, el entendimiento y elenriquecimiento mutuo en un espacio compartido de libertad y solidaridad. El respe-to activo ha de encontrar un límite: no todas las posturas son tolerables, sino sóloaquellas que respeten la dignidad de la persona y los derechos humanos.

Construir unas relaciones más justas desde el encuentro en la diversidad, va a de-pender en gran medida del desarrollo del diálogo como valor y capacidad. En estesentido, hay que tener en cuenta que la exclusión social afecta a las oportunidadesde participación en el diálogo social y político. La opción de Entreculturas por laspersonas y grupos más excluidos nos ha de llevar a poner todo nuestro empeño enque la voz de quiénes habitualmente quedan relegados del debate y de la toma dedecisiones sea tenida en cuenta.