Nuestra adicción a la carne también es mala para los bosques

miércoles, 12 de junio de 2019 12:06

El sabor a deforestación está más extendido de lo que pensamos ¿Te acuerdas de la galleta Oreo, la galleta que sabía a deforestación?

Si los productos con aceite de palma nos recuerdan a las selvas tropicales de Indonesia en los que viven los orangutanes, el filete de ternera, el muslo de polloo la cinta de lomo de cerdo tienen el regusto de las sabanas del Cerrado brasileño o el bosque del Chaco que se extiende por Argentina, Paraguay y Bolivia.

Nuestra adicción a la carne es el comienzo de una cadena que termina en la destrucción de los bosques y otros ecosistemas valiosos. La ganadería industrial demanda cada vez más piensos para cuya fabricación importamos ingentes cantidades de soja de países donde los bosques se están convirtiendo en cultivos de esta legumbre. En nuestro informe “Enganchados a la carne” señalamos además el papel relevante que juega la cadena de valor de la producción cárnica en España, un sector responsable también de la actual situación de emergencia climática y la crisis de biodiversidad.




España es, tras Holanda, el segundo país de la Unión Europea por volumen de importación de soja. Durante 2017, el 40% de las importaciones españolas de soja procedían de Brasil, el 32 % de Argentina, el 16% de Estados Unidos y, el resto, de otros países. Gran parte de la soja importada por la UE se destina a la producción de piensos para la alimentación de ganado. Y, nuevamente, España es líder en la producción de piensos dentro de la UE.

¿Qué cantidad de toda esta soja importada por el mercado español procede de fuentes calificadas por la industria europea de piensos como “soja responsable”? Según el reciente informe “The European Soya Monitor“, durante 2017 nuestros fabricantes de piensos y nuestros productores cárnicos no han demandado ni una sola tonelada de soja “sostenible”. Es obvio que no están preocupados por el impacto ambiental de su actividad.

En 2010, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de Cancún, los miembros del Consumer Good Forum (las grandes corporaciones y marcas de todo tipo de bienes de consumo) se comprometieron a acabar con la deforestación para 2020 por medio de la compra responsable de las materias primas más relacionadas con la destrucción de los bosques: la carne, la soja, el aceite de palma, el cacao, la pasta de papel, etc.

Han pasado casi 10 años desde aquellas promesas y, durante este periodo, se han destruido unos 150 millones de hectáreas de bosques —una superficie del tamaño de España— por culpa de la producción mundial de materias primas.

¿Y quienes forman parte del Consumer Good Forum? Los sospechosos habituales como Nestlé, Mondelez y Unilever, a los que habría que sumar algunos grandes de la distribución española como El Corte Inglés y DIA, u organizaciones sectoriales como la Asociación Española de Fabricantes y Distribuidores (AECOC). Prometieron limpiar sus cadenas de suministro pero no lo han hecho. Estas empresas, estas asociaciones y estas marcas ni siquiera conocen el origen o el volumen de los piensos contaminados por deforestación en esta cadena.

Y, lo que es peor, muchos gigantes del sector alimentario se están expandiendo en nuevos mercados donde el consumo de carne y productos lácteos está por debajo de la media. Allí promueven la comida basura y dietas con alto contenido en carne que, según advierten los nutricionistas, son funestas para nuestra salud.

La próxima década es crucial para reducir las emisiones a la mitad y evitar así el aumento de 1,5ºC las temperaturas globales con una cierta probabilidad de éxito. Para evitar la catástrofe ecológica y climática serán necesarios cambios drásticos en la forma en que se gestionan los bosques y se producen las materias primas agrícolas, así como una drástica reducción del consumo de carne y productos lácteos.

Ya es hora de que las empresas españolas de la cadena de valor del sector cárnico asuman su responsabilidad. No puede seguir siendo el único sector industrial sin un plan de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Y es hora de que empresas como El Corte Inglés y DIA, o asociaciones sectoriales como AECOC, asuman su responsabilidad y trabajen para limpiar sus cadenas de suministro de deforestación.